Nuestra misión

Completamente digital y, sin embargo, real.

Como informático, observo positivamente la tendencia a la digitalización, que lleva años en marcha. Pero también observo que hay dificultades y umbrales de inhibición precisamente aquí. Cada cambio da miedo. Las preocupaciones se extienden: ¿qué pasa con nuestros trabajos? ¿Cómo podemos mantener nuestro negocio a largo plazo? ¿Qué haremos para ganar nuestro dinero mañana?

Pero… todos sabemos que nada se come tan caliente como se cocina. Por supuesto, la creciente digitalización no puede ser detenida. Estamos en medio de una revolución: la revolución digital.

Tenemos que ver la digitalización como una oportunidad. Están surgiendo nuevos modelos de negocio que antes eran impensables. Estamos llegando a nuevos clientes en nuevos mercados. Nos estamos volviendo repentinamente globales sin dejar nuestras propias premisas. Los procesos basados en el contenido de la información pueden automatizarse. Hacer dinero en línea es una aparente exageración. Data se está convirtiendo en el oro de nuestro tiempo.

Pero este es precisamente uno de los peligros de la revolución digital y está alimentando el miedo de aquellos que ya tienen dificultades con el cambio. Los bloqueos se están extendiendo. Las voces de los eternos se vuelven fuertes. Y desafortunadamente todos ellos están – al menos en parte – en lo cierto. Y es precisamente por eso que necesitamos educar. Porque no todo lo relacionado con la digitalización es genial. Pero no todo es estúpido tampoco. Y tenemos que mostrar cómo los conceptos pueden ser implementados sensatamente y nuestros datos protegidos. Un reglamento europeo de protección de datos sólo establece un marco. Las interpretaciones erróneas de este marco tienden incluso a obstaculizar el establecimiento de un negocio digital.