Uno de los requisitos más importantes para la implantación de un sistema ERP es la definición de los procesos empresariales. El propio software ERP -si se mira con los ojos de un informático- se limita a proporcionar objetos que deben colocarse en un determinado orden. Así, tiene objetos como socios comerciales, contactos, productos, facturas, contratos, tickets, órdenes de servicio y muchos más. A menudo, la redacción del sistema ERP no se corresponde necesariamente con la redacción de la empresa. Si uno se desprende de los significados que hay detrás de los nombres como contratos, clientes o productos, entonces se consigue implementar procesos empresariales individuales con objetos estandarizados.

Veamos el tema del dropshipping, por ejemplo. Hay muchas soluciones que soportan el negocio de dropshipping en la publicidad. Pero, ¿qué es el dropshipping? En realidad es sencillo: un minorista vende un producto que él mismo no tiene en stock. Al mismo tiempo que lo ha vendido, lo compra al fabricante y lo hace llegar directamente desde el almacén del fabricante al cliente. Así que, desde nuestro punto de vista, el dropshipper es un almacén y un proveedor al mismo tiempo. Una vez que se tiene esto claro, se entiende rápidamente cómo se puede construir el proceso de negocio en torno a él.

Cualquiera que se decida por un nuevo sistema ERP debe pensar en sus procesos empresariales y estar abierto a nuevas posibilidades. Los sistemas ERP estandarizados suelen ofrecer muchas posibilidades de individualización. Sólo hay que empezar a ver los objetos productos, servicios, facturas, contratos, etc. como objetos. Y no verlos en el sentido habitual de la industria. Estamos especializados en esta traducción y le ayudamos en la implantación de su sistema ERP y en la definición de sus procesos de negocio.